Un puerto atrapado por el río

Visagem? No, no hay ninguna visagem en el bosque; está en el agua, y la visagem toma otras formas, pero siempre le abre paso al miedo (Visagem significa maldición en el vocabulario local). En la región de Maicá, al sureste de Santarém, la maldición ha tomado una forma muy concreta, todos la ven y están preocupados: es un puerto.

Embraps (Compañía Brasileña de Puertos de Santarém) pretende instalar un puerto en la Boca do Maicá, la conocida entrada del río que se extiende por el Amazonas, regresando al mismo río y luego siguiendo su flujo hacia Macapá (AP), llegando al océano atlántico. Sus aguas tienen una rica biodiversidad y abastecen alrededor de 50 comunidades, todas ellas están en riesgo si el proyecto del puerto avanza.

Esta es la segunda historia del reportaje: “¿Qué pasa realmente en la Amazonía?”:

INTRODUCCIÓN

Parte 1 (página central): ¿Qué pasa realmente en la Amazonía?
Parte 2: ¿Quién se ve favorecido con las respuestas de Bolsonaro a los incendios?
Parte 3: El “ganar-ganar” de las empresas con la financiarización de la naturaleza
Parte 4: Por fin, ¿quién está detrás de estos crímenes?

HISTORIAS

1) El asedio explicado en un mapa
2) [usted está aquí] Un puerto atrapado por el río
3) Antes de que el puerto llegue (si llega), ya han llegado los impactos

Entonces, no es una maldición: es la realidad que asusta; y es entre risas e historias que Narivaldo dos Santos nos habla sobre el Estudio de Impacto Ambiental de Embraps – Ya sabes, pesco aquí pirarucu, tambaqui, surubim, pacu, acará, pescada, aracu, carauaci, arauanã, acari, fura-calça, mapará (el blanco, claro) … y hay mucho más, porque cuando hablo de acara, solo hay ocho especies aquí en nuestra región: el lila, el bararuá, el boca-de-pote, el escama-grossa, el tinga, el açu… El tucunaré también: hay el açu, el pinima y el común, y el surubi de cabeza plana, el pinima, el pintado, y mucho otros. Tanta variedad que podemos decir: hoy no quiero este, devolviendolo para tomar el siguiente, es un menú diverso. Ahí, en el estudio de esta compañía, casi no hay tipos de peces, ni pájaros, caimanes, capibaras, armadillos, ni el manatí, que está en peligro y lo encontramos aquí en nuestro río… Sí, tal vez los investigadores de la Embraps no sabían pescar.

Narivaldo es líder de la comunidad quilombola de Bom Jardim, tiene 42 años y no los aparenta: corre rápido a través de los troncos de palmeras caídos sobre el agua que sirven como un camino hacia donde los barcos de la comunidad pesquera descansan -de las aproximadamente 120 familias, al menos 90 pescan en Maicá, algunos para el comercio, otros solo para la subsistencia. Con pasos ágiles, hace que parezca fácil, lo que definitivamente no es: pero aunque sean tortuosos, los troncos siguen siendo un camino, y después de unos diez minutos de frágil equilibrio entre palmeras inclinadas llegamos a una hermosa cala, donde la hierba verde se encuentra con el agua tranquila del río, y allí las canoas se agitan ligeramente. A remo, el centro de Santarém está a horas de distancia.

Arriba, Narivaldo mira el río. Las pescadoras y los pescadores artesanales estarán en riesgo si los proyectos portuarios siguen. Fotos: Carol Ferraz / Amigos de la Tierra Brasil

A veces, un pez se aventura en un salto, como para mostrar la riqueza del río – Ni siquiera hay que ir muy lejos para encontrar más de dos tipos de peces, Narivaldo se ríe nuevamente, antes de hablar en serio – La gente se da cuenta que al gobierno no le importa el Amazonas, ni nuestros ríos. En cierto modo, ya han dado la orden para la construcción del puerto. Solo se detuvo debido a la acción de FOQS [Federación de Organizaciones de Quilombola de Santarém], que presentó una solicitud de consulta previa con el MPF [Ministerio Público Federal]. Si dependiera del gobierno la construcción del puerto ya habría tenido lugar, contra el deseo de las comunidades quilombolas: a cualquier precio vamos hacer lo que podamos para evitarlo, sí, lo haremos. Ellos dicen que los impactos pueden compensarse, pero eso no es posible: queremos vivir como lo hacemos hoy.

La instalación de un puerto en Maicá (no solo uno: hay proyectos para cinco puertos en el río) implica la destrucción de esa forma de vida y es un ataque directo a las 12 comunidades de quilombolas que circundan el río, entre ellas la de Bom Jardim. Como testamento, los antiguos dueños de esclavos de la granja local, que no tenían herederos, dejaron la tierra a las seis familias que fueron explotadas allí. Eso fue hace 142 años: han pasado casi dos siglos de pertenencia y lucha en ese espacio. Ahora, en nombre del beneficio de unos pocos, todo puede desaparecer.

Consulta previa y Convenio 169 de la OIT
Sin embargo, la movilización popular y jurídica, con el apoyo de Terra de Direitos, surtió efecto y la licencia del proyecto fue suspendida. La empresa debe realizar consultas previas, gratuitas e informadas a todas las comunidades afectadas (quilombos, pueblos indígenas y pescadores), de conformidad con el Convenio 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo). Los estudios organizados por el Embraps fueron tan superficiales que ni siquiera consideraron el componente quilombola, tan relevante en esa área, y este debe ser agregado en el nuevo estudio que presentará la compañía. Aunque no tiene poder de veto, la consulta obligatoria con las comunidades afectadas puede considerarse una victoria: después de la decisión judicial favorable, las 12 comunidades organizadas en FOQS se apresuraron a construir su propio Protocolo de Consulta, que también fue realizado por las comunidades de pueblos indígenas y pesquerías afectados.

Fotos: Carol Ferraz / Amigos da Terra Brasil

La suspensión de licencia también retrasa el cronograma del proyecto, que es de alto impacto, lo que permite más tiempo para la difusión de información en la región. El pronóstico del Embraps era que, solo en el primer año de operación, se podían exportar 4,8 millones de toneladas de soja a través del puerto instalado en Maicá, gran parte del cual provenía de la región del Medio Oeste de Brasil a través de la BR-163 . Vea que la infraestructura de flujo también afecta el medio terrestre: un caso similar a la carretera BR-163 es el de Ferrogrão, un proyecto ferroviario que conectará la ciudad de Sinop (MT) con Itaituba (PA) y que también causará daños a lo largo de su camino, especialmente en unidades de conservación y tierras indígenas.

Un puerto donde no puede haber puerto
Sin embargo, subrayamos un hecho peculiar: en el mismo lugar donde se instalaría el puerto de Embraps, surgió otra empresa – una estación de combustible para embarcaciones, aun a pesar de los estudios de impacto o de la participación de la comunidad. La compañía responsable es Atem’s, un distribuidor de petróleo que opera en el norte del país. Los daños ya son perceptibles, sobre todo en la pesca, con el derrame de combustible y la puesta en tierra de la región que cambiaron el flujo de agua y las corrientes de peces. En marzo de este año, el Ministerio Público del estado del Pará denunció a la empresa, su socio gerente y el ingeniero responsable del proyecto por delitos ambientales. El Ministerio consideró que estas intervenciones se realizaron sin una licencia de la agencia ambiental competente, además de presentar una licencia de cargas no peligrosas, divergente a la exigida por la Secretaría Ambiental del Estado de Pará, -cuando era sabido que, desde el principio, el objetivo de la construcción e instalación portuaria era la distribución de combustible (carga peligrosa).

Historico de lucha
En mayo, por fin, buenas noticias – después de una larga movilización de los movimientos sociales de Santarém contra otra empresa que, sin consultar con las comunidades locales, violó los derechos y comprometió la biodiversidad de la región: el Tribunal Federal suspendió las licencias previas y de instalación de la empresa Atem’s y determinó la interrupción inmediata de las obras.

Este es el diseño del cerco de los agronegocios a los territorios: la expulsión de las familias de sus tierras para plantar soja, la contaminación de tierras vecinas por el uso de pesticidas, el transporte de granos que destrozan territorios – en camión o en tren -, la construcción de puertos que destruyen las formas tradicionales de vida, la exportación que solamente genera riqueza para el capital internacional. El progreso del proyecto Embraps también representa el traslado de familias y la demolición de casas para la expansión de carreteras, la emigración de cientos de trabajadores de otros estados, un cambio completo en la vida diaria de la región: se estima que alrededor de 900 camiones pasan diariamente por las calles de Pérola do Maicá camino al puerto.

La lucha en contra la Embraps tiene inicio en 2013 (en esta línea de tiempo, organizada por Terra de Direitos, vea la cronología de la resistencia a la construcción de puertos en Maicá). En total, son cinco puertos planeados para la región, de tres distintas compañías, todas destinadas a la exportación de granos y productos, especialmente soja. La construcción de otros puertos también tiene como objetivo favorecer las actividades de otra compañía además de la Embraps, estas son: el grupo Cevital que opera en el sector agroalimentario y está involucrado con plantaciones en la región del Medio Oeste de Brasil, y también la empresa Ceagro.

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Lea también las partes 2, 3 y 4 de la introducción:

¿Quién se ve favorecido con las respuestas de Bolsonaro a los incendios?
El “ganar-ganar” de las empresas con la financiarización de la naturaleza
Por fin, ¿quién está detrás de estos crímenes?

Y las historias:

El asedio explicado en un mapa
– [usted está aquí] Un puerto atrapado por el río
Antes de que el puerto llegue (si llega), ya han llegado los impactos

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